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Dentro de los diferentes tipos de bioestimulantes disponibles en el mercado nos encontramos con una categoría especialmente interesante, los elicitores de defensas o tambien llamados inductores de defensas. Estos métodos preventivos estimulan la sobreproducción del arsenal de defensas de las plantas logrando un fortalecimiento general de tal magnitud que también se les conoce como fungicidas de 4 generación. Aunque no son fungicidas como tales, impiden el desarrollo de patógenos con tanta eficacia que sabemos que en unos años no habrá productor que no los utilice.

SAR: Las plantas fuertes se defienden solas

El Sistema de resistencia adquirida SRA o también conocido como SAR por sus siglas en inglés es un mecanismo de defensa de las plantas vasculares que puede desarrollarse de forma natural o bien ser inducido.

Este mecanismo se activa una vez que un patógeno o elicitór entra en contacto con la planta ya sea por via foliar o sistémica. Los receptores ubicados en las células reconocen el patrón molecular distintivo del patógeno (PMAP) y producen una expresión génica que envía una señal vía ácido salicílico. Esta señal se distribuye por toda la planta a través de las rutas de transducción generando una cascada de reacciones por toda la planta.

Es decir, cuando usamos un elicitór como el quitosano, estamos engañando a la planta. La hacemos “pensar” que está siendo atacada para beneficiarnos de todo el arsenal de compuestos que la planta producirá para poder defenderse.

El propósito de este sistema es proteger a la planta de los ataques de patógenos y paliar los daños recibidos. Por ello las reacciones o mecanismos son de dos tipos: Físicos y químicos.

Barreras Químicas:

Se caracterizan por una producción de sustancias que regulan distintos procesos de la planta. Entre ellos la mejora en el transporte de nutrientes, el control estomático para gestionar el estrés y optimizar la fotosíntesis, la defensa por hipersensibilidad, la producción de fitoalexinas y proteinas PR.

Mejora en el transporte de nutrientes

Se caracterizan por una producción de sustancias que regulan distintos procesos de la planta. Entre ellos la mejora en el transporte de nutrientes, el control estomático para gestionar el estrés y optimizar la fotosíntesis, la defensa por hipersensibilidad, la producción de fitoalexinas y proteinas PR.

Defensa por medio de la reacción de hipersensibilidad

Este mecanismo es activado a través del ácido salicílico. Se produce una muerte selectiva en la planta rodeando la zona infectada por el patógeno. De esta forma se limita la zona de alcance del patógeno y se le corta el acceso a las proteínas y azúcares necesarios para su desarrollo. Esta situación termina produciendo un colapso del patógeno, evitando que la enfermedad se contagie al resto de la planta.

Producción de fitoalexinas

Las fitoalexinas son metabolitos secundarios de bajo peso molecular que tienen propiedades antimicrobianas. Se suelen encontrar en niveles muy bajos en las plantas sanas pero aumentan drásticamente bajo la presencia de un patógeno o con tratamientos de inducción de defensas como en el caso del quitosano. En altas concentraciones tienen un efecto fungicida.

Las fitoalexinas son específicas de cada especie y cultivar por lo que en cada planta veremos distintas reacciones y modos de lucha contra los patógenos. Entre las fitoalexinas más relevantes nos encontramos: Isoflavonoides, Terpenoides, Capsidiol, Phaseolin y Pisantin entre otras.

Proteinas PR

Las proteinas relacionadas con la patogénesis tienen propiedades fungicidas que degradan las paredes celulares de los hongos como es el caso de la PR-2 (actividad B-1,3 glucanasa) y la PR-3 (quitinasa) Proteinas relacionadas con la patogénesis: quitinasas, glucanasas, betaglucanasas, proteasas, peroxidasas.

Barreras Químicas:

Se caracterizan por la producción de vellosidades, tricomas y el aumento y engrosamiento de las distintas capas de protección de la planta. Dependiendo de la especia podemos ver un incremento considerable en:

  • Suberina, papila y callosa: Sustancias que separan a la planta del ambiente y por tanto la protegen de éste.
  • Tricomas: medio de protección de la epidermis, su aumento protege a la planta de la luz, el movimiento e incluso insectos.
  • Lignificación: engrosamiento de las paredes celulares.
  • Tilosa: la producción de exudaciones resinosas que se producen en los haces vasculares dificultan el avance de patógenos por la planta como el caso del fusarium.
  • Enzimas hidrlíticas: como quitinasas y glucanasas que degradan la pared celular de los hongos
  • Acido protocateico: se deposita en las hojas e impide el crecimiento de hongos
  • Capas de absición: Dividen parte de la planta para desecharla.
  • Capas corchosas: Rodean la parte infectada para contener al patógeno

En definitiva los bioestimulantes y en especial los inductores de defensas serán uno de los grandes protagonistas de la agricultura del futuro. Una agricultura sostenible donde cada vez conocemos mejor la relación entre la planta el entorno y sus patógenos. Donde usamos esa información para crear plantas más fuertes, suelos más sanos y cultivos más eficientes.

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